Me gusta pensar que existe una diferencia entre cine y película. La rae define a la primera como: Técnica, arte e industria de la cinematografía. y a la segunda simplemente como: Obra cinematográfica. Partiendo desde la simple definición del término se pueden establecer diferencias. Personalmente me gusta pensar que existe una radical diferencia. Me gusta pensar que la diferencia existe, precisamente, en la discrepancia de sus definiciones. Cine: técnica, arte. Película: obra cinematográfica. Es decir la primera tiene una función crítica y estética, la segunda, de entretenimiento. Y no es mi intensión menospreciar a la segunda, simplemente establecer la diferencia. Hacer notar que no es lo mismo pensar en Burton, Tarantino, Hitchcock, Chaplin, Lynch, Fincher, Kubrick, scorsese, Allen, Miyazaki, Nolan, Bertoluchi, Pasolini entre otrs que pensar en Bay, Lucas, Jackson, Singer y demás.
Cada director pone en su obra una visión particular de la historia o un tema particular o simplemente crea una obra que ayude a lidiar con el tiempo muerto mientras llega la hora de cenar. Sé que en líneas anteriores dije que no era mi intensión criticar las obras cinematográficas, sin embargo ahora que recuerdo que este es un espacio en el que la subjetividad es reina indiscutible puedo manifestar mi molestia ante la imposibilidad de disfrutar, en esta ciudad tropical, de un lugar en el que poder disfrutar de un clásico del cine, que erice al límite los pelos, que llene de rabia a los más dóciles o que haga vomitar al más insensible. A este punto nos toca conformarnos con los sitios llenos de colores que pasan una cinta tras otra sin ningún reparo en la temática o la calidad. En estos lugares obscuros donde a falta de un buen material, nos queda conformarnos con la posibilidad de manosear a nuestra acompañante